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1/05/2012

Conflicto Intrapsíquico


Introducción
En este trabajo se hace una panorámica de algunos temas de la teoría del psicoanálisis. Entre esos temas se destacan el conflicto intrapsiquico de la personalidad. En dicho temas señala de cómo el yo trata de hacer un balance entre las demandas del ello y las reclamaciones del superyó. En este tema también trata brevemente de la hipótesis de la energía, la ansiedad, los mecanismos de defensa, la sublimación y medición de las defensas.
Es de gran interés conocer este el tema de conflicto intrapsiquico, ya que esto nos permite tener un perspectiva clara acerca de la teoría de Freud. También como psicólogo nos ayudara en nuestra vida profeccional.          
Otro de los temas a tratar es el desarrollo psicosexual de la personalidad el cual es uno de los temas más criticado del psicoanálisis, ya que muchos psicólogos dicen que Freud puso mucho énfasis en la sexualidad infantil. Freud señala que en la infancia es donde se determina la personalidad de las personas adulta. En este periodo pueden ocurrir acontecimientos decisivos que harían que la personalidad quede fijada en una fase y marque toda nuestra vida. Según Freud hay cinco fases de desarrollo psicosexuales de la personalidad y que todas las personas pasan por estas fases independientemente de que sean hombres o mujeres.
 La primera fase es la oral que va desde el nacimiento hasta el primer año de edad, la segunda fase es la  anal que va desde el primer año hasta los tres años, la tercera fase es la fálica que va de los tres hasta los seis años, la cuarta fase es la latencia que va de los seis hasta los onces y la última fase que es la genital que va de los onces en adelante.
Es muy importante dominar este tema, ya que nos servirá para nuestra vida familiar como profeccional. Saber en qué etapa del desarrollo esta nuestros hijos es significativo porque sabremos cómo tratarlo mejor.


Conflicto Intrapsíquico
El ello, el yo y el superyó no siempre coexisten en forma pacífica. El ello demanda una satisfacción inmediata de los impulsos, mientras que el superyó amenaza con la culpa si se intenta cualquier satisfacción placentera de los impulsos inmorales. Por tanto, existe un conflicto in­trapsíquico. El yo trata de reprimir los deseos inaceptables, pero no siempre tiene éxito. Los materiales reprimidos tienen energía, y esta energía trata de regresar el material reprimido a la con­ciencia. El yo trata de recon­ciliar las demandas en conflicto del ello y del superyó, mientras que al mismo tiempo toma en consideración la realidad externa, con sus oportunidades limitadas de satisfacer el impulso.
Hipótesis De La Energía
Freud entendió este fenómeno desde el punto de vista de la hipótesis de la represión de los pensamientos inaceptables o impulsos requiere de energía psíquica. La fuerza del impul­so que busca expresión no debe exceder la fuerza represiva o la represión fracasará y el material reprimido se volverá consciente. Mientras más energía se invierta en el conflicto intrapsíquico, menos disponibilidad habrá para tratar con la realidad actual.
Aunque la hipótesis de la energía por lo general es catalogada como una metáfora anticuada de los físicos del siglo XXI, describe de manera apta la experiencia del agotamiento que puede sobrevenir por el estrés psicológico no resuelto, o por la necesidad del yo de dirigir las activi­dades (la ''función ejecutiva del yo", en el lenguaje de Freud) Muraven, Tice y Baumeister (1998) informan que el pedir a unos sujetos experimentales que suprimieran sus pensamientos (acerca de un oso blanco) o sus emociones, llevó al impedimento del desempeño de una varie­dad de tareas experimentales (tales como apretón de manos y la solución de anagramas), como si su energía hubiese sido disminuida por el esfuerzo de autorregulación.



La Ansiedad
La ansiedad señala que el yo fracasa en su tarea de adaptarse a la realidad y de mantener una personalidad integrada. La ansiedad neurótica señala que los impulsos del ello pueden irrum­pir (superación de la represión) y ser expresados. Una persona que no acepta los deseos sexuales podría esperarse que sufriera de ansiedad neurótica. La ansiedad moral indica el temor de que el propio superyó de uno responda con culpa. La ansiedad de la realidad indica que le mundo externo amenaza con un peligro real.
Mecanismo De Defensa
El yo emplea varias estrategias para resolver el conflicto intrapsiquico. Estos mecanismos se adoptan si la expresión directa del ello es inaceptable para el superyó o es peligrosa en el mundo real. Todos los mecanismos de defensa empiezan con la represión de los impulsos inaceptables, esto es, los fuerzan a ser inconscientes. Sin embargo, la represión consume energía. Para conservar energía, el yo utiliza una variedad de mecanismos de defensa que disfrazan un impulso inaceptable. AI distorsionar la fuente, la finalidad, y el objeto del im­pulso, evitan la represalia del superyó, permitiendo al impulso, en efecto, evadir al censor. De esta manera, no es necesaria una represión total del impulso.
Los mecanismos de defensa varían desde los muy primitivos, primero desarrollados en la in­fancia, hasta los más maduros, desarrollados más tarde. Mientras que todo mundo necesita de los mecanismos de defensa para enfrentar la vida, la gente que está mejor adaptada utiliza defensas más maduras, mientras que el empleo extenso de defensas primitivas es enfermizo. Por ejemplo, las parejas que utilizan mecanismos de defen­sa más maduros se ajustan mejor a la paternidad cuando nace su primer hijo.
La negación es un mecanismo de defensa primitivo con el cual el individuo no se da cuen­ta de algunos aspectos de la realidad o del sí mismo dolorosos o provocadores de ansiedad. Por ejemplo, una persona pudiera negar que el fumar está contribuyendo a sus problemas de salud a pesar de las claras afirmaciones de ese efecto por parte de un médico competente. La nega­ción es un mecanismo normal de defensa en los niños preescolares, pero, conforme alcanzan los siete, ocho y nueve años de edad, los niños la emplean con menos frecuencia. En la formación reactiva, un impulso que no se acepta es reprimido y su desarrollo de manera exagerada.
Cuando sólo se admite el amor, pero no su opuesto, una psicoanalista sospecha está presente pero es negado. De igual manera, en las personas altamente modestas pechar que se defienden del exhibicionismo. La gente que crece con códigos estrictos, donde no se le permiten los placeres normales de la niñez.
En la proyección, ante el propio impulso inaceptable de la persona, se dice que pertenece a alguien más. Un hombre es tentado a robar, pero su fuerte superyó no le permite siquiera pensar en robar.
El mecanismo de defensa del desplazamiento distorsiona el objeto del impulso. El desplazamiento es menos primitivo que la proyección, ya que se ve al impulso de manera adecuada, como perteneciente al individuo; solo se distorsiona el objeto.
La identificación es un proceso de pedir prestada o fundir la identidad de alguien más. Es parte del desarrollo normal; los niños se identifican con sus padres que con sus madres, y el resto de nosotros con los héroes culturales.
En el mecanismo de defensa del aislamiento, los pensamientos relacionados con alguna ocurrencia dolorosa son disociados de otros pensamientos y por tanto no recordado. Además las emociones que ordinariamente estarían conectadas con los pensamientos se van.
El mecanismo de defensa de la racionalización involucra el dar razones plausibles, pero falsas, a una acción para disfrazar" los motivos verdaderos.
El mecanismo de defensa de la intelectualización previene el reconocimiento claro, sin distorsiones, de un impulso a través de una explicación excesiva o distorsionada.
Este mecanismo de defensa es adaptativo, aunque defensivo, ya que distorsiona el dolor tragedia.

La Sublimación
La sublimación es la forma más deseable y saludable de tratar con los impulsos inaceptables. Ocurre cuando el individuo encuentra una finalidad y un objeto socialmente aceptables expresar un impulso inaceptable. Esto permite una descarga indirecta del impulso, de manera que se reduce su presión. La sublimación ocurre cuando los artistas transforman los deseos primitivos en arte.
Creatividad
Los individuos creativos están particularmente interesados en los modelos de sublimación y han sido de interés para los psicoanalistas, empezando con Sigmund Freud. Retiene la habilidad, perdida para la mayoría de nosotros, de acceder al mundo de la fantasía del ellos. A diferencia de los psicóticos, no son irremediablemente atrapados en el ello y, a diferencia de los niños, pueden funcionar con un yo maduro. La gente creativa es capaz de lo que describió el psicoanálisis como "regresión al servicio del yo”.
Medición De Las Defensas
La mayoría de las descripciones de los mecanismos de defensa se derivan de las historias de los casos clínicos. Con base en largas entrevistas con el cliente, el terapeuta describe los esfuerzos del yo por transformar un material inconsciente inaceptable a través de los mecanismos de defensa del yo. Tales historias, sin embargo, tienen desventajas para los propósitos de la investigación. Por un lado, son extremadamente tardadas, requieren de docenas o aun cientos de horas de in­vestigación por cada persona estudiada. Además, existe un problema de confiabilidad. Debido a que el terapeuta es tanto el entrevistador como el intérprete del material, es difícil saber en qué grado otro observador independiente llegaría a la misma interpretación.
Para la investigación, se ha hecho una evaluación más sistemática de los mecanismos de defensa, mediante el uso de pruebas psicológicas. Las pruebas proyectivas, utilizadas con frecuencia para la evaluación clínica como también para la investigación, pueden ser instrumentadas para los mecanismos de defensa.
Desarrollo De La Personalidad
Uno de los legados de Freud es que la experiencia en la niñez influye potencialmente en la per­sonalidad del adulto. El desarrollo de la personalidad involucra una serie de conflictos entre el individuo, quien quiere satisfacer sus impulsos instintivos, y el mundo social (especialmente la familia), el cual restringe este deseo. A través del desarrollo, el individuo encuentra maneras de obtener tanta gratificación hedonista como sea posible, dadas las restricciones de la sociedad. Estas estrategias adaptativas constituyen la personalidad.
Freud propuso que las membranas mucosas del cuerpo podrían ser la fuente física de los im­pulsos del ello, las zonas erógenas donde se enfocaba la libido. Estas zonas son responsables en gran medida de la sensación y puede estar asociada con el aumento y reducción de la ten­sión, como el modelo de la libido lo requiere. Las diferentes zonas son centrales a diferentes edades debido a los cambios de la maduración (por ejemplo, los cambios físicos asociados con la edad). Para el adulto, la zona erógena es el área genital. A temprana edad, sin embargo, otras zonas dan más placer: en la primera infancia, la boca; y después, el ano Impulsada por facto­res de la maduración, toda la gente se desarrolla a través de las mismas etapas psicosexuales.
El lactante, bajo la tiranía del principio del placer, quiere ser alimentado inmediatamente siempre que tenga hambre. En realidad, la alimentación se retrasa a veces y finalmente el infan­te es destetado. Éste es el conflicto de la primera etapa psicosexual, la fase oral. En la segunda, o fase anal, el niño disfruta el controlar los intestinos, reteniendo y expulsando las heces fecales de acuerdo con su voluntad; pero el conflicto con las fuerzas restrictivas de la sociedad emerge, conforme la familia demanda el control de ir al baño. El conflicto sobre la satisfacción del im­pulso en la tercera fase psicosexual, la fase fálica, se enfoca en el castigo por la masturbación y la compleja fantasía del niño sobre una unión sexual con el padre del sexo opuesto, un deseo que es frustrado ya que está en conflicto con el tabú universal del incesto.
El desarrollo de la personalidad ocurre conforme el yo encuentra nuevas estrategias para en­frentarse con las frustraciones impuestas por la socialización. Si ésta es demasiado severa o re­pentina, el joven yo no podrá enfrentarla y el desarrollo de la personalidad se dañará. De repente, severos golpes que están más allá de la capacidad del niño de enfrentar, llamados trau­mas psíquicos, incluido el abuso sexual y el descubrimiento temprano de los adultos realizan­do el coito (la "escena primitiva").

Las Cinco Fases Psicosexuales
Existen cinco fases universales del desarrollo. Freud creyó que la personalidad se formaba esencial­mente hacia el final de la tercera fase, a la edad de cinco años aproximadamente. Para entonces, el individuo ha desarrollado las estrategias básicas para expresar los impulsos, estrategias que constituyen el núcleo de la personalidad.
La Fase Oral
La fase oral del desarrollo ocurre desde el nacimiento hasta la edad de un año aproximadamen­te. Durante esta fase, la zona erógena es la boca y las actividades placenteras se centran alrede­dor de la alimentación (mamar). Al principio, en la fase oral erótica, el lactante pasivamente recibe la realidad, tragando lo que es bueno o (menos pasivamente) escupiendo lo que es de­sagradable. Más tarde en la fase oral, una segunda etapa, llamada sadismo oral, involucra el desa­rrollo de un papel más activo, resumido en el morder.
La Fase Anal
Durante el segundo y el tercer años, el placer del niño se experimenta en una parte diferente del cuerpo, el ano. El deseo del niño(a) por controlar sus movimientos intestinales esta en conflicto con la demanda social del entretenimiento para ir al baño. El placer se experimenta al principio a través de la nueva habilidad de retener las heces, la fase anal expulsiva. Si existe una fijación en esta fase, el resultado posible seria conflictos continuos sobre los temas del control, de retener y liberar. El carácter anal se distingue por tres características, sentido de orden, parsimonia y obstinación, las cuales están correlacionadas en muchos estudios empíricos la fijación anal puede ser expresada por temas relacionados con el dinero, acumularlo o gastarlo, como heces simból
La Fase Fálica
De los tres a los cinco años (o un poco más tarde), el área erógena primordial del cuerpo es la zona genital. Freud llamo a esta etapa del desarrollo la fase fálica, lo que reflejaba su convicción de que el falo (pene) es el órgano más importante tanto de los hombres como de las mujeres. 
Desarrollo del hombre: el conflicto de Edipo. De acuerdo con Freud, el niño quiere matar a su padre y reemplazarlo como la pareja sexual de su madre. El universal conflicto de Edipo en el hombre se deriva de la obra de Sófocles, Edipo Rey, en la cual sin desearlo Edipo asesina a su padre y toma a su propia madre como esposa. El chico teme que si su padre supiera lo que de­sea, le castigaría de la manera más apropiada a este crimen: la castración la ansiedad de castración, el temor de que su pene sea cortado, es la ansiedad motivadora del niño en esta fase.  Mientras que tal ansiedad de castración pudiera parecer una idea increíble, la amenaza de la castración ocurre en algunas circunstancias grotescas.
Desarrollo de la mujer: el conflicto de Electra. Las niñas se desarrollan de manera diferente. Al ver que carecen de un pene, las niñas creen que han sido castradas. De acuerdo con Freud, las ni­ñas interpretan su clítoris como inferior al pene y desean este último (envidia del pene). Como en los niños, las niñas en la fase fálica fantasean con la unión sexual con el padre.  A diferencia de los niños, las niñas deben cambiar su apego erótico de la madre (el primer objeto de amor preedípico para ambos sexos) por el de su padre. Este cambio de objeto es facilitado por el eno­jo de la niña hacia su madre por no ser lo suficientemente poderosa para protegerla de la cas­tración.
Incesto, el abandono de Freud de su hipótesis sobre la seducción. Freud desarrolló y revisó su teoría a lo largo de muchas décadas. En su visión final, la fantasía de la niña de una relación se­xual con su padre es sólo eso: una fantasía. Anteriormente, Freud, había creído que el incesto real, en lugar del imaginado, era importante en las historias de sus pacientes mujeres. Su hipó­tesis de la seducción, la cual más tarde abandonó, sostenía que la seducción del padre (o más apropiadamente dicho, violación) de su hija era responsable del desarrollo de problemas psi­quiátricos, específicamente, histeria.
El abandono de Freud de la hipótesis de la seducción es aceptado por los freudianos ortodo­xos como la corrección de un error temprano. Los críticos no están de acuerdo. Dos puntos se establecieron más allá de la controversia: el abuso sexual de los niños ocurre con mucha frecuencia también, y tiene efectos negativos de largo plazo en el funcionamiento psicológico.
David Finkelhor y sus colegas reportan una encuesta nacional de estadounidenses, en la cual 27% de las mujeres y 16% de los hombres informaron algún tipo de abuso sexual cuando niños. De todos, 13% de las mujeres y 9% de los hombres reportaron una historia de coito real o su in­tento. Sin embargo, la pregunta fue formulada ampliamente, dejando poco claro lo que había ocurrido cuando los entrevistados dijeron sí: “Cuando niño (indicando tener una edad de 18 o menos), pudiera recordar haber tenido alguna experiencia que ahora usted podría considerar como abuso sexual, como alguien tratando o teniendo alguna clase de relación sexual con us­ted, o algo parecido”.
El tema es más complejo que simplemente la prevalencia del incesto. La relación entre el in­cesto y los resultados de una salud mental adversa debe también ser analizada. Aquellos que han sufrido abuso sexual cuando niños tienen un riesgo enorme de sufrir una variedad de trastornos, incluyendo trastorno de estrés postraumático, ansiedad, depresión, suicidio, trastorno fronterizo de la personalidad, trastorno de personalidad múltiple, disociación, abuso de drogas y alcohol, victimización sexual, dificultad en las relaciones y baja autoestima. A pesar de la evidencia de la patología entre muchas víctimas, nos no desarrollan los síntomas. Hasta ahora, la investigación indica que existe un mayor daño cuando el abuso es más invasivo, cuando el abusador emplea la fuerza física o es coercitivo, y cuando los padres no creen en los informes de los niños acerca del abuso. Conforme los investigadores y terapeutas desarrollen modelos más detallados de cómo los niños enfrentan el abuso sexual.
La evidencia acerca del funcionamiento del sistema nervioso es relevante para estos debates sobre el recuerdo o la fantasía del abuso y otros traumas. Cuando una persona o, como sabemos de los estudios controlados, un animal de experimentación, es expuesta a muy altos niveles de tensión, el cerebro responde psicológicamente de formas que pueden alterar la memoria.  Los neurocientíficos modernos han descubierto una base biológica para la amnesia producida  por la tensión. En estudios con ratas, la tensión se creó con un doloroso choque eléctrico en sus  patas casándoles que olvidaran cómo escapar de un tanque de agua.
Efectos de la fijación. La teoría psicoanalítica dice que la fijación en la fase fálica resulta en di­ficultades en la formación del superyó; en la identidad del rol sexual; y en la sexualidad, inclu­yendo la inhibición sexual, la promiscuidad sexual y la homosexualidad.
Freud aseveró que la personalidad se forma principalmente durante estas tres primeras fases psicosexuales, cuando se establecen los mecanismos básicos del yo para lidiar con los impulsos libidinales.
La Fase De La Latencia
La niñez media es un periodo de relativa calma de los impulsos sexuales, así que el modelo de Freud sobre la tensión libidinal dice poco acerca de esta fase. (Es, sin embargo, un periodo im­portante del desarrollo de acuerdo con otras teorías).
La Fase Genital
La fase genital empieza en la pubertad. En contraste con los objetos sexuales autoeróticos y de la fantasía del niño fálico, el adulto genital desarrolla la capacidad de experimentar satisfacción sexual con un objeto del sexo opuesto. El carácter genital es el ideal de Freud de un comple­to desarrollo. Se desarrolla sí las fijaciones han sido evitadas o si han sido resueltas a través del psicoanálisis. Tal persona no tiene conflictos significativos preedípicos; disfruta una sexualidad satisfactoria; y le interesa la satisfacción de la pareja de amor, evitando el narcisismo egoísta. La energía psíquica sublimada está disponible para el trabajo, lo que produce gozo
Freud consideraba a la neurosis en esencia como una disfunción sexual. Debido al inheren­te conflicto entre las demandas biológicas y los requerimientos de la civilización, algún grado de conflicto neurótico es inevitable, pero puede ser minimizado a través de la aceptación de las necesidades sexuales. En la era posfreudiana, el desempeño sexual y el goce son ampliamente aceptados como estándares a ser alcanzados.

Conclusión
Es de gran beneficio conocer  y dominar estos dos temas tan importante dentro del psicoanálisis clásico de Sigmund Freud, ya que esto nos permitirá interpretar muchas cosas de la cual no nos imaginábamos. Saber que muchas veces en nuestra mente acontecen conflicto de la cual no entendemos y muchas veces ni siquiera nos enteramos. Saber que de lo que acontece en la niñez dependerá el futuro de la personalidad de un adulto, el conocer estas cosas nos permite educar y tratar a nuestros hijos de la mejor manera, para que estos no sufran y no presenten conducta inaceptable en la sociedad. Muchas veces por ignorancia hacemos cosas a nuestros hijos que en el futuro le traen grandes consecuencias.
Este tema me ayudara tanto en mi carrera universitaria como familiar, porque puedo poner a prueba cada una de las fases por la que pasan los niños y poder entender el comportamiento de ellos, algo que  todo ser humano quisiera controlar.
El enfoque planteado por Freud acerca del desarrollo de la personalidad tiene gran importancia aun hoy en día, ya que le  permite al psicólogo indagar las causas del comportamiento de un individuo trasladándose a su vida infantil. El porqué del éxito o del fracaso de una persona depende en gran medida de lo acontecido en su infancia.
Para mí dicho trabajo es de suma importancia para mi vida profeccional, ya que en el área industrial conocer la personalidad de los empleados es de interés para el buen manejo del ámbito laboral.