• Feed RSS

1/03/2012

Etapas del Proceso de Lectoescritura


Ferreiro y Teberosky crearon una evolución progresista del proceso de lectoescritura identificando cinco fases o etapa.

a) Etapa Pre silábica: abarca las dos primeras fases, y en estas el niño tiene una escritura indiferenciada. En la primera fase diferencia la escritura del dibujo pero no grafican letras convencionales. En la segunda fase el niño emplea un variado repertorio de grafías convencionales reguladas por hipótesis de cantidad mínima y de variedad. En esta etapa el niño utiliza un conjunto indistinto de letras asignándole cualquier significado. El niño solo comprende que las letras se utilizan para escribir palabras. 

b) Etapa Silábica: en esta etapa el niño establece una relación entre la cadena sonora oral dada por la pronunciación y la cadena grafica que utiliza para la escritura. Para el niño cada letra vale por una silaba.

c) Etapa Silábica - alfabética: esta etapa es conflictiva para el niño por el abandono paulatino que hace de las hipótesis de la fase anterior. Estos conflictos se producen por la dificultad de coordinar las diferentes hipótesis, pues todavía no es capaz de segmentar los elementos sonoros de las palabras.

d) Etapa Alfabética: en esta etapa el niño hace correspondencia entre el fonema y el grafema. Esta fase no es el final del proceso puesto que quedan por resolver muchas dificultades que se pueden presentar con la comprensión del sistema en la sintaxis y la ortografía.


Enfoque socio-cultural
Destaca la importancia de las interacciones sociales puesto que los niños pequeños están sujetos a aprender el modo en que está codificada la información culturalmente significativa que encuentran en todos los contextos sociales donde están presentes. Cuando los niños ingresan a la escuela han estado expuestos a la escritura y a la lectura aunque quizás su exposición varía en cantidad y en calidad según los contextos sociales. Esta exposición informal a la escritura y la lectura no garantiza obviamente que el niño aprenderá a leer y escribir, pero será útil cuando el maestro le enseñe mediante actividades planificadas que aprovechen todos los aspectos significativos de los contextos sociales vividos por el niño.

Si bien con distintos matices se destacan dentro del enfoque autores como Jerome Bruner, Lev Vygotski, y otros. Si bien este enfoque considera que el aprendizaje comienza en contextos sociales no formales, la interacción con adultos a través de la participación en la cultura de lo escrito, como los cuentos leídos por ejemplo, es fundamental. Vygotsky con su concepto de zona de desarrollo próximo explica que el niño no avanza más allá de lo que ya sabe sin la interacción social de un adulto.

En este sentido, el constructivismo difiere de esta idea porque pone énfasis en el proceso cognitivo de la alfabetización sin desconocer la importancia de las interacciones sociales, porque en este enfoque se considera que el niño desarrolla concepciones propias sobre el lenguaje escrito.

Enfoque Constructivista
Ferreiro y Teberosky(1992) han creado una progresión del proceso que posee cinco fases. En las dos primeras fases el niño tiene una escritura indiferenciada, llamada etapa presilábica. En la primera fase diferencia la escritura del dibujo pero no grafican letras convencionales. En la segunda fase el niño emplea un variado repertorio de grafías convencionales reguladas por hipótesis de cantidad mínima (no se puede leer si no hay una cierta cantidad de letras), de variedad (letras iguales no sirven para leer) y otras.

En la tercera fase, llamada etapa silábica el niño intenta dar valor sonoro a cada grafía, pero cada letra vale por una sílaba. Por ejemplo, pueden escribir AAA y decir que allí dice ANANA. En la cuarta fase, silábica-alfabética es conflictiva para el niño por el abandono paulatino que hace de las hipótesis de la fase anterior. Los conflictos se producen por la dificultad de coordinar las diferentes hipótesis, lo que induce que no sea todavía capaz de segmentar los elementos sonoros de las palabras. En la quinta fase el niño hace correspondencia entre el fonema y el grafema por eso es llamada fase alfabética. Esta fase no es el final del proceso puesto que quedan por resolver muchas dificultades que se pueden presentar con la comprensión del sistema, en la sintaxis y la ortografía.

Ferreiro destaca que el proceso de alfabetización inicial tiene como componentes el método utilizado, la madurez-prontitud del niño y la conceptualización del objeto que se puede dar de dos modos: como representación del lenguaje o como código de trascripción gráfica en unidades sonoras, cuando la conceptualización es de este tipo tiene una consecuencia pedagógica que es la ejercitación de la discriminación y la adquisición de una técnica en oposición a la comprensión de la naturaleza del sistema de representación del lenguaje.